Marcelino Champagnat

San Marcelino Champagnat

Marcelino Champagnat fue un sacerdote francés que fundó la congregación los Hermanos Maristas.

San Marcelino Champagnat

Nació el 20 de mayo de 1789 en Rosey, una aldea en las estribaciones de los montes de Pilat, al sur de Lyon. Es bautizado al día siguiente, jueves de la Ascensión y recibió el nombre de Marcelino José Benito Champagnat Chirat.

Sus padres Juan Bautista y María Teresa, tuvieron 10 hijos, Marcelino fue el noveno.

Durante su infancia, trabajó en casa: su familia poseía una pequeña granja y un molino.

A los diez años comenzó a ir a la escuela, pero a los pocos días se desanimó y no volvió. En 1800 recibe la primera comunión. A los catorce años pasó por su casa un buen sacerdote que iba reclutando jóvenes para el seminario, se fijó en Marcelino y le animó: “Tienes que estudiar para ser sacerdote. Dios lo quiere”. Y Marcelino se decidió.

En 1805 ingresó al seminario menor de Verrieres y comenzó sus estudios: como no había ido a la escuela, apenas sabía leer y escribir. Suspendió el primer curso y le invitaron a quedarse en su casa… Pero Marcelino no se desanimó y continuó estudiando.

Después de muchos esfuerzos fue pasando los cursos y pasó al seminario mayor en Lyon. Tenía ya 24 años.

Allí junto con otros seminaristas compañeros de estudios, empezaron a madurar la idea de fundar una Congregación de hermanos, dedicados a la enseñanza y a la catequesis de los niños. El 22 de julio de 1816 recibe la ordenación sacerdotal. Y en una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Fourviere, en Lyon, junto con otros compañeros sacerdotes recién ordenados, se comprometen a fundar la Sociedad de María, comúnmente conocidos como Padres maristas.


Tres años después fue ordenado sacerdote y lo destinaron a “La Valla”, un pueblecito medio perdido en los montes del Pilat. Y allí se dirigió. Marcelino empezó a hablar a la gente, se hizo cercano a todos y el pueblo lo aceptó de buen agrado.

Un día lo llamaron para atender a un muchacho que estaba muy enfermo en un caserío de los montes, el muchacho se llamaba Juan Bautista Montagene, tenía 17 años y se estaba muriendo. Marcelino intento confesarlo pero se dio cuenta que nunca había ido a la iglesia y apenas había oído hablar de Dios. Marcelino le dio una brevísima catequesis, lo confesó y, a algunas horas después el muchacho muere.

Esta triste experiencia impresionó fuertemente al P. Champagnat y, recordando sus proyectos del seminario, se decidió a fundar la rama  de la congregación de Hermanos Maristas, que se dedicaran a la enseñanza y a la catequesis de niños y jóvenes especialmente a los más necesitados.Logotipo Maristas

El 2 de enero de 1817 se reunió en una casa alquilada cerca de la parroquia con 2 jóvenes que le habían manifestado su deseo de ser religiosos. Este fue el principio de los Hermanos Maristas.

Pronto acudieron otros jóvenes con lo cual Marcelino les ayudó a organizar su vida en comunidad: oración y trabajo, formación personal, sencillez y pobreza. Y una filial devoción a la virgen María, bajo cuya protección se puso, desde el primer momento la naciente congregación. Era el 02 de enero de 1817.
Al cabo de un año, Marcelino abrió una pequeña escuela en La Valla, ayudados por un profesor ajeno al grupo de pupilos de Marcelino. Al año siguiente los Hermanos se hicieron totalmente cargo de la escuela.
Buena Madre

Después de esta primera escuela vinieron muchas más, ya que muchos jóvenes se sumaban a la obra de Marcelino, y las poblaciones cercanas le pedían Hermanos para atender la educación de los niños de las localidades.

Entre los años 1824 y 1825 Marcelino comenzó la construcción de una casa para albergar a los jóvenes que se le iban uniendo, la cual será llamaba “L’Hermitage”, o la “Ermita de nuestra Señora”, que se puede considerar la “casa madre de los Maristas”, ubicada entre La Valla y de Saint Chamond. La comunidad estaba formada en ese entonces por 20 hermanos y 10 postulantes.

Marcelino tuvo como acciones cuidar como un buen pastor a la gente de su parroquia, atender huérfanos y ancianos, pero sobre todo se consagró a la educación religiosa de la juventud; ciertamente aquello no fue nada fácil pero puso su confianza en dios y en la virgen María y logró superar todas las dificultades.

En enero de 1837, después de varios años de una práctica establecida de normas y reglamentos y con el fin de conservar el buen espíritu y las tradiciones propias, el P. Fundador decidió imprimir las Reglas de los Hermanos Maristas.

El 12 de octubre de 1839 por el dedicado estado de salud del P. Champagnatel Hermano Francisco es elegido su sucesor, convirtiéndose en el primer Superior General Marista.

Su austeridad personal y el trabajo incansable fueron minando su salud. Murió en la madrugada del 6 de junio de 1840, víspera de Pentecostés, a los 51 años, rodeado de sus hermanos. Sus restos descansan en la capilla de Nuestra Señora de L’Hermitage.

En el momento de su muerte, la congregación tenía cerca de 300 hermanos (más 50 que ya habían muerto), 50 escuelas y casas, y alrededor de 7000 alumnos.

El 1 de julio de 1899 salieron de Europa rumbo a México los primeros Hermanos que llegarían a nuestro país los Hermanos Maristas Pedro Daminan, Ancelmo y Filobonio.

Marcelino es declarado BEATO por el Papa Pío XII, el 29 de mayo de 1955, reconociendo que fue fiel a los planes de Dios. Marcelino fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el 18 de abril de 1999.

Champagnat-01_smallY Marcelino Champagnat continúa vivo en el espíritu de tantos jóvenes, Hermanos, profesores, y antiguos alumnos que siguen entendiendo y viviendo la vida como él, es decir, como María, como Jesús.
Visita www.champagnat.org para mayor información


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