Filosofía CMB

Escuela Marista de inspiración cristiana.

En fidelidad al contexto en que vivimos, experimentamos un llamado particular a reforzar nuestro sentido de pertenencia al mundo. Con los obispos latinoamericanos, creemos que la educación es un factor básico y decisivo para crear cultura de acuerdo con las necesidades del hombre y como un proyecto de Dios.

Con la convicción de que es a través de la educación cristiana como se contribuye para dar un sentido evangélico a toda la realidad humana, nuestro colegio marista ofrece un claro y explícito servicio evangélico: “En nuestra Escuela Marista, medio privilegiado de educación cristiana, damos prioridad a una acción educativa adaptada a las expectativas de los jóvenes” (Constituciones 87).

Un Colegio Marista “es un espacio evangelizador”, por eso dentro del marco de libertad que implica toda opción de fe, queremos propiciar en los jóvenes una vivencia auténtica del cristianismo, mediante un ambiente escolar marcado por los valores evangélicos, una explicación sistemática de la fe y el acompañamiento en su compromiso de vida, dando particular importancia a la catequesis sacramental, los movimientos juveniles, los grupos de oración y  la pastoral vocacional, encaminando estas acciones a fundamentar el proyecto de vida en, con y para la sociedad.

La obra Marista, por ser de origen religioso, tiene su filosofía dirigida hacia el cristianismo, específicamente hacia el catolicismo. Tal filosofía se basa principalmente en:

Articular la fe, cultura y vida bajo la óptica de Marcelino Champagnat teniendo a María, la Buena Madre, como modelo de educador e intercesora ante Jesús.
Actuar dentro de los patrones cristianos de ética y solidaridad, tanto en las relaciones internas y externas.
Consolidar en la institución el trabajo en equipo, entendiendo el resultado como indicador de eficiencia y de contribución social.

Un Colegio Marista es un centro educativo cristiano que la Iglesia, a través del Instituto de los Hermanos Maristas, ofrece a la sociedad para promover la formación integral de sus alumnos y alumnas.

Movido por el Espíritu Santo, nuestro Colegio es enviado por la Iglesia en pos de nuestro fundador, el padre Marcelino Champagnat, sobre todo educando a los jóvenes, particularmente a los más abandonados.

La finalidad de nuestro instituto la expresan sus constituciones de la siguiente manera: “Seguir a Cristo, como María. Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar. Educar cristianamente a los niños y a los jóvenes, en especial a los más desatendidos”.

Entendemos por ello que la educación es un proceso humano de maduración en todos los órdenes. Educar es “ayudar al hombre a crecer como ser humano íntegro”.

En el pensamiento de Marcelino Champagnat educar es promover el desenvolvimiento integral de la persona, cultivando todas sus dimensiones. Es facilitar a los jóvenes la obtención de los valores que los humanicen y personalicen, tal como el conocimiento, la sociabilidad, la libertad, la responsabilidad, la trascendencia para ser “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”.

Se busca que la educación:

Tome en cuenta las exigencias de una actualidad en constante cambio.
Suscite en los jóvenes el sentido crítico de la vida, equipándolos contra las presiones sociales, culturales y políticas que enajenan la libertad.

Quebrante los individualismos y lance a la persona al diálogo y a la acción en la comunidad de los hombres al servicio.

Nuestra meta es formarlos, consolidando su sentido de pertenencia, es decir, permitirles identificar sus deberes, enseñarles a cumplirlos, infundirles espíritu y sentimiento religioso, hacerles adquirir valores, consolidar el sentido de pertenencia, puntualizar competencias relacionadas con el aprender a aprender, aprender a ser, aprender a convivir, aprender a hacer y aprender a emprender.

Formamos una comunidad educativa entre Padres de Familia, alumnos y alumnas, personal docente, administrativo, intendencia y colaboradores; y juntos buscamos un modelo que testimonie los valores que queremos transmitir a nuestros alumnos.

En lo referente al perfil de la persona que educamos, el Colegio Marista desea formar un educando en las siguientes dimensiones:

Física y estética
Afectiva
Cognitiva
Comunitaria y social
Ético – valorativa
Formación de la voluntad
Compromiso y solidaridad social.
Trascendente.

La tradición pedagógica Marista se nutre de la experiencia y de las reflexiones educativas, desarrolladas desde Marcelino Champagnat y los primeros Hermanos Maristas hasta nuestros días. En esta perspectiva podemos destacar algunos aspectos esenciales y peculiares de esta pedagogía, que son:

Es una pedagogía integral, que favorece el crecimiento integral del alumno, es decir, no solamente que se interese por el aprendizaje, la adquisición de datos, de habilidades, sino de la persona, globalmente.

Es una pedagogía Marial – educando en el estilo de María. En ella descubrimos los elementos esenciales de nuestra acción educativa que son:

. La presencia
. La sencillez

La humildad.
. El Espíritu de Familia
. El amor al trabajo
. La interioridad y la relación con Dios
. Participativa
. De testimonio de los valores cristianos y humanos.
. Que forme parte de la vida y se oriente para la vida
. Que sea a partir de y para la solidaridad.

Actualmente estamos viviendo el dinamismo que nos marca la CNEP (Confederación Nacional de Escuelas Particulares) para renovar nuestro compromiso como Escuela Católica de Calidad. El proceso fue iniciado en el año 2013 y concluirá en el 2016.